El plato humilde por excelencia de Tierra de Campos. Las sopas de ajo nacieron en las cocinas más modestas, donde el pan duro, unos ajos y una pizca de pimentón se transformaban en alimento reconfortante para jornaleros y pastores. Se cocinan lentamente en cazuela de barro, y el huevo escaldado al final les da cuerpo y sustancia. Un plato de invierno que calienta el alma y demuestra que lo sobresaliente puede conseguirse con ingredientes sencillos.
Los establecimientos adheridos a nuestro sello gastronómico te ofrecen esta y otras recetas tradicionales elaboradas con producto local y el saber hacer de siempre.
Si compartes nuestra filosofía y quieres adherirte a esta iniciativa gastronómica, te esperamos con la mesa puesta.